Las personas como asociadas de la organización
En la actualidad las organizaciones amplían su visión y
su actuación estratégica. Cualquier proceso productivo
sólo es posible con la participación conjunta de diversos
grupos de interés y cada uno de ellos aporta algún
recurso. Los proveedores aportan materias primas, insumos
básicos, servicios y tecnologías. Los accionistas e
inversionistas aportan capital e inversiones que permiten
la adquisición de recursos. Los empleados aportan
sus conocimientos, capacidades y habilidades; de igual
forma, contribuyen con las decisiones y acciones que imprimen
dinamismo a la organización. Los clientes y los
consumidores contribuyen con la organización cuando
adquieren los bienes y servicios que coloca en el mercado.
Cada uno de los grupos de interés de la organización
aporta algo con la expectativa de obtener algo a cambio.
Muchas organizaciones utilizan medios a efecto de incluir asociados nuevos y diferentes para consolidar y
fortalecer sus negocios y expandir sus fronteras mediante
alianzas estratégicas.
Cada asociado continúa con la disposición de invertir
sus recursos en la medida que obtiene ganancias y resultados satisfactorios de sus inversiones. Gracias al
emergente sistémico, que es el efecto enérgico, la organización
consigue reunir y juntar los recursos que aportan
los diversos asociados y aumentar sus resultados.
En este contexto la cuestión básica radica en elegir entre
tratar a las personas como recursos o como grupos de
interés de la organización. A los empleados se les puede
tratar como recursos productivos de las organizaciones,
es decir, como recursos humanos. Como recursos, deben
ser estandarizados, uniformes, inertes y precisan
ser administrados, lo cual implica planear, organizar,
dirigir y controlar sus actividades, pues se les considera
sujetos pasivos de la acción de la organización. De ahí
la necesidad de administrar los recursos humanos para
obtener el máximo rendimiento posible. En este sentido,
las personas constituyen parte del patrimonio físico en
la contabilidad de la organización. Son recursos de la
organización, lo que signifi ca “cosifi car” a las personas.
Sin embargo, a las personas se les debe visualizar como
asociadas de las organizaciones. En esa calidad, son
proveedoras de conocimientos, habilidades, competencias
y, sobre todo, de la aportación más importante para
las organizaciones: la inteligencia que presenta decisiones
racionales e imprime signifi cado y rumbo a los objetivos
globales. En este sentido, las personas constituyen
parte integral del capital intelectual de la organización.
Las organizaciones con éxito se dieron cuenta de ello y
ahora tratan a sus trabajadores como asociados del negocio
y proveedores de competencias, ya no como simples
empleados contratados.
Autor: Idalberto Chiavenato
Fuente:http://www.facso.unsj.edu.ar/catedras/ciencias-economicas/administracion-de-personal-I/documentos/chiavena.pdf

No hay comentarios:
Publicar un comentario